La flor de la cayena: símbolo de la Asamblea del BID

La cayena es la flor insignia de Barranquilla. Está presente en los jardines y en las calles de la ciudad con sus tradicionales colores naranja, rojo, amarillo, blanco, morado y rosado, en sus cinco pétalos suavemente entrelazados. Además, rinde alegoría a la pluralidad de la que goza la capital del departamento del Atlántico y es una de las preferidas para ser aplicada en artesanías y en los elementos propios del Carnaval de Barranquilla.

Por todas sus cualidades, la versión 2020 de la Asamblea del BID eligió a la cayena como imagen oficial de este encuentro internacional de desarrollo.

Como ícono oficial de la Asamblea, la cayena refleja la innovación, la constancia, el conocimiento y la templanza, en cada uno de sus pétalos. Todos estos, elementos necesarios para lograr el fortalecimiento de las economías de la región y el desarrollo integral de los países de América Latina y el Caribe.

La Consejera Presidencial para las Regiones y Gerente para Colombia de la Asamblea BID 2020, Karen Abudinen, dijo que la escogencia de esta flor –proveniente de India y que se convirtió en ícono de la ciudad– se debe a la multiculturalidad barranquillera.

“Esta flor maravillosa representa lo que somos, una Puerta de Oro que dio la bienvenida a muchas culturas que dejaron sus países para radicarse en el nuestro. En Barranquilla las acogimos y luego las fuimos adoptando como propias. La cayena vive en nuestros jardines, así como en los vestuarios típicos de nuestro Carnaval”, manifestó Abudinen.

El alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo Heins, sostuvo que está satisfecho con la escogencia de este símbolo porque representa la belleza y la alegría de las mujeres del Caribe.

“La cayena se nos metió en el corazón, por eso no es extraño que hoy sea el símbolo de esta importante Asamblea del BID. Nuestra flor insignia está presente en el adorno de las cumbiamberas, en las artesanías y en los otros productos que se comercializan principalmente por los días de Carnaval”, aseguró el alcalde.

Antes de convertirse en una flor barranquillera, la cayena llegó por mar desde Asia Oriental. Traía a cuestas su nombre científico de hibiscus rosa-sinensis y su lugar dentro de la familia de las malváceas; y como suele ocurrirles a muchos extranjeros que llegan a la ciudad y en Barranquilla se quedan, la cayena se volvió parte de la Puerta de Oro para siempre.

Esta flor había llegado también a varios puntos de la cuenca del Caribe, pero fue el suelo de la capital del Atlántico el que la adoptó en un proceso rápido y sencillo, propio del talante de una Barranquilla que recibió a los árabes, italianos, ingleses, franceses, españoles, judíos y asiáticos, que sin mayores obstáculos se integraron a la ‘barranquilleridad’.

Durante los días de la Asamblea, los asistentes podrán disfrutar de la flor de la cayena en sus distintos tamaños, formatos, materiales y colores, en medio de las actividades de las agendas oficial y paralela; pero también podrán disfrutarla en vivo y en directo en los jardines de Barranquilla.