Milton Zambrano Pérez, historiador

Si existe algo que identifica a la ciudad de Barranquilla eso es su condición portuaria. Esa función estuvo ligada, en un comienzo, a la ventaja de contar con el río Magdalena, el caudal más importante de Colombia.

Barranquilla apareció en la historia nacional gracias a ese poderoso río. Se fue forjando, lentamente, desde la época precolombina y colonial en un sistema de caños, islas y ciénagas derivadas del Magdalena que le sirvieron de cuna y de protección.

Esos caños, y las islas sedimentarias que los delimitaron, vieron florecer, en el siglo XIX, el que fuera el principal puerto fluvial para el comercio exterior colombiano. Un puerto para las naves a vapor que transitaron el Magdalena con su carga de mercancías y personas, el cual se conectó con el mar Caribe a través de Sabanilla, Salgar y Puerto Colombia.

A finales de aquel siglo, Barranquilla había superado a Cartagena y Santa Marta en el comercio exterior. Su sistema complejo (que integraba el puerto fluvial en los caños, el Ferrocarril de Bolívar y el muelle de Puerto Colombia) se había convertido en la infraestructura más moderna para servir al transporte nacional, conectado al mercado mundial.

Los otros grandes hitos vinculados al río Magdalena son el surgimiento de la Sociedad Colombo-Alemana de Transportes Aéreos – Scadta, hoy Avianca (1919) y la construcción del Terminal Marítimo y Fluvial (1936). La Scadta transformó a Barranquilla en el primer puerto aéreo de Colombia y Suramérica. El Terminal y la apertura de Bocas de Ceniza permitieron concentrar las principales funciones portuarias acuáticas en el propio río y en el casco urbano. Esto último debido a la entrada de las grandes naves transoceánicas por la desembocadura del Magdalena hasta la ciudad, prescindiendo de los puertos sobre el Caribe.

Barranquilla está recuperando su río y el entorno ecológico con una serie de proyectos que abren sus riberas a la población. Los más importante de ellos son el Gran Malecón y el desarrollo urbano de la isla “La Loma”. La renovación urbana que resulta de la implementación de esas propuestas es otra manera de preservar la memoria histórica yacente sobre el gran Magdalena, para el disfrute de la ciudadanía.

La repotenciación del aeropuerto Ernesto Cortissoz, la construcción del nuevo puente Pumarejo, el desarrollo del puerto de aguas profundas y los planes para mejorar la navegabilidad del río Magdalena, junto con la concreción del transporte ferroviario interdepartamental en la Costa Caribe y el uso, otra vez, del gran río como medio de transporte entre los municipios o poblaciones cercanos a la ciudad, facilitarán el reposicionamiento de Barranquilla como ciudad-puerto multimodal. Un lugar tan importante como lo fue a finales del siglo XIX.

Barranquilla surgió, como zona portuaria en el pasado, gracias a su envidiable posición geográfica, al estar situada en la desembocadura del río Magdalena. Esa ventaja geográfica comparativa definió su progreso inicial, y sigue definiendo su modo de ser como conglomerado humano y como puerto multimodal que se transforma para adecuarse a los retos del siglo XXI.

El río, el mar, su economía y los habitantes marcan su temperamento y sus funciones, y prefiguran el presente y el futuro, el cual seguirá siendo portuario como un homenaje a la historia y a los dones con que la dotó la naturaleza. Barranquilla, ciudad-puerto: hoy y siempre.